2 Julio 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo trigésimo quinto: "Cuando se viaja en avión solamente existen dos clases de emociones: el aburrimiento y el terror" (Orson Welles, 1915 - 1985; actor, director, guionista y productor estadounidense)
La madurez, esa edad que suele tener como seña de identidad la moderación, no ha atemperado mis ganas de viajar, una actividad que, además de lo que supone de aventura personal y de cambio en la visión prefabricada del mundo, forma parte de un proyecto mucho más amplio, el de conocer y, sobre todo, el de aprender. Me marcho unos días al Canadá. La intención es volver -alvivoyaldirecto- el 20 de julio. Hasta entonces.
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1 Julio 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo trigésimo cuarto: "Primero el hombre aprende en la vida a andar y hablar. Mas tarde, a sentarse tranquilo y mantener la boca cerrada. (Marcel Pagnol, 1895-1974; escritor francés)
Una ballena macho –y lo han dicho en los documentales delados así que tiene que ser verdad- expulsa en cada eyaculación 1.600 litros de semen (tirando por lo bajo, cuarto y mitad de un camión de puleva). Una cantidad que, por cierto explicaría el nombre del animal: balleno, aunque eso es otra historia. De esos 1.600 litros, sólo un 10 % (traducido para los de la f.p., 160 litros) entrarán en la ballena hembra mientras que los otros 1.440 litros se quedarán flotando en el mar. Y así con cada bicho.
Dicho lo cual, dos normas básicas para este verano en la playa: casi que no deberíamos preguntar qué es eso blanco que hay en la orilla, y mejor, mucho mejor, meterse en el agua con la boca cerrada. Que por muy de ballena que sea no dejan de ser proteínas, y como tales de a casi 400 calorías los cien gramos. A ver si andamos con la lechuga, el pollo asado y el bi(o)manan a todas horas y luego, a lo tonto, a lo tonto, nos damos el atracón.
... mejor en madera
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30 Junio 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo trigésimo tercero: "La mayoría prefiere pagar por entretenerse que por instruirse". (Robert. A. Savage, 1933, empresario estadounidense)
Intento desayunar. Saco el cartón de la nevera, me llama la atención lo curioso del abrefácil y, por aquello de hacer algo distinto a lo habitual, pienso.
¿Cómo puede hacerse rico un tío que lo único que hizo fue levantar la esquina de un cartón de zumo y pintarle unas rayitas? Los hay con suerte.
... adefesio
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29 Junio 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo trigésimo segundo: "Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces" (Marco Valerio Marcial, 40-104; poeta latino)
Ahora que estamos en tiempo de hacer maletas, hay un par de cosas que todavía sigo echando de menos de cuando vivía en casa de mis padres. Y mira que de eso hace casi ya dos décadas. Una es esa extraña costumbre que tienen todas las madres de querer que hagas la maleta (y/o mochila) con, mínimo, 48 horas antes de la salida. A uno, en cambio, con media hora le basta y le sobra. Consecuencia: habrá 47 horas y media de tu vida en las que cada cinco minutos tendrás que oír por delante, por detrás, por arriba y por abajo la frase: "¿Pero y la maleta..? ¿Cuándo quieres hacer la maleta?", "Niño, que se te echa el tiempo encima y no has hecho la maleta”.
Y la otra, la vigilancia exhaustiva a la que una vez hecha, hay que someter a la dichosa maleta. Porque basta un segundo de despiste, un pequeño descuido aunque sólo sea porque te estás meando, para que una madre -siempre al acecho- pueda remplazarte todo lo que ella considera prescindible de la maleta (que suele coincidir casi al 100% con lo que tú consideras imprescindible) y acabes tumbado en la playa con tres chaquetas ("niñoooo, que por la noche siempre refresca"), veinte pares de calcetines ("¡pero cómo no te los vas a llevar si te los he comprado precisamente para el viaje... anda, andaaaaa, anda) y un tuperware con kilo y medio de croquetas de pollo ("!ayyyyy a saber que vas a comer por ahí con lo gaita que eres!").
Veinte años después... y cada vez que llegan estas épocas lo sigo echando de menos. ¡Qué cosas!
... el plumero de las desavenencias
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26 Junio 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo trigésimo primero: "¿El arte de amar? Saber unir a un temperamento de vampiro la discrección de una anémona. (Emil M. Cioran, 1911 - 1995, filósofo húngaro)
Aquel olor actuó como un excitante estímulo y su cuerpo respondió con una reacción inesperada. Notaba el aumento de sus palpitaciones al mismo tiempo que la respiración se le aceleraba. La tensión corporal dio lugar a un enrojecimiento de la piel que apenas pudo percibir debido a la intensa dilatación de sus pupilas; en cambio, si se le reveló la rigidez muscular de su rostro cuando las sensaciones se difundieron por todo su cuerpo. Calmada esta fase, la relajación que experimentó le hizo sentirse como en el paraíso. Pero no, no había alcanzado ese idílico lugar, simplemente había sentido un orgasmo.
Aquí un post postconceptual, aquí un peluche.
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25 Junio 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo trigésimo: "La mitad de la belleza depende del paisaje, y la otra mitad del hombre que lo mira". (Lin Yutang, 1895-1976; escritor chino)
Idea/aviso al Ministerio de Igual-dá: debería de ponerse manos a la obra para promover con carácter de urgencia (por realdecreto o por lo que sea) medidas que homologuen las actitudes y comportamientos durante el visionado en grupo de las películas... llamémoslas X. En pocas situaciones se produce un desigualdad tan brutal entre hombres y mujeres como en estas circunstancias.
Independientemente de la calidad del guión, de la interpretación de los actores o del alto presupuesto del vestuario, cuando son varios los tíos que están viendo semejante acontecimiento cinematográfico, los comentarios más habituales serán del tipo: “¿Pero cooooño.. eso se puede hacerrrrr?”. “Huyyyy, voy a decírselo a la mariajesús a ver si se anima que a ella por ahí no le entra ni el bigote una gamba” (por cierto... ¿cuántos bigotes le entrarán a él?), seguido de unas cuantas risotadas, un gracioso apostillando que sí, que es verdad, que a la suya por ahí no le entra ni un pedo a martillazos, algún que otro berrido, y los habituales y discretos -a la par que elegantes- comentarios sobre los (dos) apéndices mamarios de las artistas en pantalla. La parte intelectual la suele poner el enterado de turno (en estas tertulias siempre hay un enterado de turno) que no sólo dice haber visto la película cinco veces, sino que él –faltaría- ya ha hecho lo mismo que se ve en cada escena mucho antes de que la rodaran... y con tías mucho mejores. Completa el panorama uno al que llaman el tímido porque siempre se tapa con el cojín (¿por qué se llamará cojín si siempre es más grande que un cojón?) no sea que cuando salga el policía se empiece a fijar demasiado en su porra, sus “amigos” se den cuenta y tenga que ponerse a redecorar su vida.
En cambio, si son ellas las que se reúnen a contemplar el evento cultural, sus comentarios van a ser completamente distintos. Primero, nada de enteradas. Ninguna de ellas, por más progre, moderna o viajada que sea la habrá visto antes. Además, y como mujeres que son, hacen honor al alma y a la sensibilidad femenina y se van más al detalle. “Tía, ¿pero has visto como le cuelgan los pellejos del brazo? Aaaanda ya, si tiene hasta estrías”. “Y yo no sé como puede hacer todo eso con esos taconazos, tía... estoy segura que no llega al metroymedio, que en estas cosas engañan mucho”. “Pues lo de él no sé, pero lo de ella es operado fijo, ¡qué fuerte!, pero si se le nota a la legua, tía.”
Fase que suele acabar cuando todas ellas se ponen de acuerdo en una cosa: “claro, tías, es que con ese maquillaje hasta yo estoy buena” (por cierto, que alguien debería de decirles a las mujeres en general que el maquillaje... maquilla, punto), verdad absoluta (lo de que ellas también estarían buenas) que es compartida y celebrada ¡de forma sincera! (algo que aún estudian los científicos del mundo) por todas las presentes, y que da paso a una segunda tanda de comentarios, que, siguiendo con el alma y la sensibilidad femenina, se centrarán en mostrar su solidaridad con las personas –mujeres- de su mismo sexo: “La muy zorra , pues más le valdría que estuviera fregando.”. “Di que sí, que se gana dinero así muy fácil, pero habría que verla trabajando...”. ”Ya te digo...eso lo podemos hacer todas y mucho mejor pero hay que tener un poco de dignidad”. “Mírala, pero si le está gustando.. yaaaaa, esta seguro que nació en la calle Zorrilla, luego dicen que tal la muyyy...” O una que nunca he entendido muy bien pero que es de las pocas que no suelen faltar: “Pero... tú has visto la pinta de guarra que tiene la tía”. A verrrrr, es una peliporno.. qué quieren... que las vistan de lagarteranas? Mañana más. Espero.
... perros y gatos
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24 Junio 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo vigésimo noveno: "No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Esto aparte, tengo en mí todos los sueños del mundo" (Fernando Pessoa, 1888 - 1935; escritor portugués)
En 1974, el doctor Herbert Freudemberg, psiquiatra en una clínica para toxicómanos en Nueva York, observó que, al cabo de un año, todos los voluntarios que trabajaban con él perdían energía y se desmotivaban en el trabajo, sufrían ansiedad y aumentaban su agresividad frente a los pacientes. Freudemberg se dio cuenta de que algo pasaba, pero fue la psicóloga Cristina Maslach la que dio nombre a la patología. Nacía así el síndrome de burnout (quemado) o de la sobrecarga emocional, un estado psicológico que provoca agotamiento emocional en el empleado, desarrollo de actitudes negativas en el trabajo, sensación de falta de realización personal y síntomas físicos como estrés, cansancio o malestar.
Las estadísticas dicen que lo sufre un dos por ciento de la población en España, (especialmente frecuente es en la sanidad y la enseñanza) pero los especialistas aseguran que son muchos más: el 15 por ciento de las consultas clínicas por enfermedades laborales tienen que ver con este síndrome.
Y a ese porcentaje habría que sumar a todos los que padeciéndolo (y en un estadio avanzado) , estamos sin diagnosticar. Todavía.
...hospitalidad generosa
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23 Junio 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo vigésimo octavo: “No hagas hoy lo que puedas dejar de hacer también mañana. (Fernando Pessoa, 1888 - 1935; escritor portugués)
Nunca me han caído bien los franceses. Un pueblo que inventó el francés, pero que lo habla más que de lo que lo practica, no puede ser muy de fiar. Si a eso añadimos que su monumento nacional es la Torre Eiffel, una torre que, la mires por donde la mires, sólo es importante por ser grande... porque, a ver, no nos engañemos. ¿qué sería la Torre Eiffel si fuese más pequeña... pues un simple andamio.
Aunque si algo retrata el carácter de este pueblo son algunas de las palabras que usan. Por ejemplo, al retrete (meadero) le llaman toilette... bien. Pero ¿ y qué ponen los franceses en sus frascos de colonia?... Eau de toilette. Así, dejando claro su contenido.
Al menos no engañan a nadie.
Necesito vacaciones ya.
... te tocó la china
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