Capítulo Quingentésimo sexagésimo: "En el fondo, la inmoralidad es una cuestión de estética, porque los desnudos hermosos son decentísimos y los feos inmorales". (Adolfo Marsillach 1928-2002, escritor español)
Uno de los grandes inconvenientes del verano son, sin duda, las visitas inesperadas.
En invierno no hay problema. Un día cualquiera y si no tienes que salir, te das un baño de espuma, te colocas el pijama o el albornoz y ya estás completamente presentable para cualquier "acto social" imprevisto; lo mismo da que sea dejarle azúcar a la del segundo, que abrirle dignamente la puerta a la mismísima Duquesa de Alba que apareciera sin avisar a tomar el te de las ocho.
En el verano la cosa cambia, aire acondicionado aparte, el calor hace que normalmente uno después del baño se quede en traje de Adán por la casa con el consiguiente peligro, especialmente en estos primeros días en los que aún no estamos muy familiarizados con el "uniforme de verano", de abrir la puerta, causando los correspondientes estragos, en mi caso especialmente digestivos, en la inesperada visita.
No sé, pero me parece a mí que el próximo certificado tendré que irlo a buscar, vestido y en persona, a Correos.

gris dijo
jajajaja muy bueno, pero me suena muy naturista ese altercado de lo contrario es raro no sentirse fresco por los polos de uno! jajajajaj
un gusto.
7 Junio 2005 | 08:48 AM