CapÃtulo Sexcentésimo septuagésimo: "La investigación de las enfermedades ha avanzado tanto que cada vez es más difÃcil encontrar a alguien completamente sano". (Aldous Huxley, 1894-1963, escritor británico)
Y ahà estaba yo, delante de un montón de informes, debatiéndome conmigo mismo el significado de la vida, o la difÃcil solución que tiene el problema del hambre en el mundo cuando cogà un clip y, en aquel estado de angustia, comencé a retorcerlo de un lado a otro.
Estaba liberando el artista que habÃa en mà ¿Quién sabe con certeza cómo nace un genio?
En pocos minutos habÃa creado mi primera escultura, y como todos los grandes artistas habÃa empezado queriendo homenajear a la naturaleza: una flor silvestre.

Era el momento de crear un estilo propio, algo postimpresionista que dejara huella: un frutero y una botella de vino.

Eso ya cubrÃa el tema de las naturalezas muertas. Fue entonces cuando me di cuenta de que, al haberme iniciado tardÃamente, tendrÃa que abordar con la mayor premura muchos estilos y periodos antes de encontrar el que me elevara al Olimpo de los escultores de clips.
El Art Nouveau parecÃa muy adecuado para expresar mi creatividad clipera pero aquella figura retorcida, conseguida después de cinco extenuantes minutos de trabajo, no acabó de convencerme.

Por un momento pensé que el retrato podÃa ser mi especialidad, la dificultad que me supuso hacerle el ojo a aquella cara me hizo desistir de tan encomiable misión.

Llevaba ya más de una hora "creando" y me sentÃa con fuerzas para acometer las raison d´être de casi todos los movimientos escultóricos desde la Grecia antigua: el cuerpo humano.

Pronto lo acabé descartando por considerarlo demasiado caricaturesco. Necesitaba un enfoque más escultural. Retorciendo aquà y allá, y rompiendo un clip tras otros sin pararme en pensar en el gasto (algo que los verdaderos artistas nunca debemos tomar en cuenta), acabé por fin una obra completa a la que bauticé como "Desnudo recostado".

Animado, pensé que ahora podÃa abordar estilos más modernos. Estaba entrando en mi periodo "realista" muy dignamente representado por dos de las mejores piezas que habÃa creado hasta entonces y a las que bauticé como "el ciclista" y "el viajero apresurado".

Ya sólo me quedaba el nivel más elevado de la escultura, el estilo más difÃcil de todos: el abstracto. Las dudas me asaltaron ¿SerÃa capaz de hacer frente a semejante reto?. Me puse a ello y el resultado no pudo ser mejor. Su tÃtulo lo decÃa todo: "Paisaje con acebo junto a un estanque barrido por el viento en coulis de fresa."

No soy crÃtico de arte, simplemente una persona con sentido común que sabe si una cosa le gusta o no; por eso reconozco que los resultados de mis trabajos en tan complicado estilo no fueron del todo malos. Si el primero el inimitable "paisaje con acebo junto a un estanque barrido por el viento en coulis de fresa" era bueno, tengo que reconocer, sin jactancia, que la verdadera obra maestra hasta ahora la he conseguido con el "abstracto lineal retorcido".

Fue en ese momento cuando me quedé sin saber hacÃa dónde seguir. Finalmente y tras largos minutos de forcejeo mental con las yemas de los dedos doloridas, la fatiga mental y el natural desgaste de la imaginación, me rebelé contra el abastracto. Los crÃticos no pueden dejar de estar de acuerdo en que, en esta figura final, obra cumbre de todas las etapas por las que pasé, y a la que le puse el nombre de "solo de trombón", queda plasmada triunfalmente la última moda del siglo XXI en cuanto a arte se refiere: la vuelta al naturalismo.

Todos los "capÃtulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

borborismocerebral dijo
Excelente post. La defición de lo que es normal o lo que es sano se puede comparar con la definición de lo bello. Quén determina los parámetros, cuáles son los parámetros?
20 Diciembre 2005 | 07:56 AM