Capítulo Sexcentésimo nonagésimo octavo: "Una mujer sería encantadora si uno pudiera caer en sus brazos sin caer en sus manos." (Ambrose Bierce, 1842-1914, escritor satírico y periodista estadounidense)
A ver, sí, lo reconozco y estamos de acuerdo: no se puede comparar, ver una película con el dvd en casa no es lo mismo que ir a verla al cine.
Ni punto de comparación.
En el cine hay más emoción, más misterio, más pasión. El cine es ese sitio en el que nunca habrá entradas para la película que buscas aunque para que te lo confirmen tengas que aguantar a una cola insufrible de niños empeñados en ver un pollo luchando contra los extraterrestres, o a los aún más insoportables intelectuales hablando del trasfondo alegórico de "Etéreamente etérea", la última película sueca del realizado búlgaro Jagsfefrtxixk Hurtgfshbger. El cine es ese sitio en el que nunca te paran la película para ir al retrete (aunque te estés meando encima) o para ir a buscar algo a la nevera (aunque te estés muriendo de hambre) y en el que parece que tienen contratado a un tío más alto que tu para que se siente justo delante. Un sitio el que no hay una mesa para poner la cocacola ni dejan entrar al repartidor de pizza, y donde siempre hay un tipo "entendido" que protesta porque no le dejan hasta el final los créditos y no puede leer cómo se llamaba el ayudante del segundo operador de cámara del módulo de filmación de la tercera unidad móvil. Un sitio en el que, para postre, entrar y ver una película acompañado de otras doscientas personas cuesta como cinco alquileres en la oferta del videoclub de la esquina.
Definitivamente no, no es lo mismo.

Bluesea dijo
Lamento que, por una vez, no estemos de acuerdo. Entiendo tus puntos de vista y en parte los comparto - soy minusválido con lo cual te puedes imaginar lo que me cuesta ir al cine -, pero ir al cine es ir a donde se debe ver el cine. Al menos, el buen cine. Y me explico: si tu fueras un buen pintor querrías que tu cuadro se viera en vivo para que la gente pudiese apreciar el tamaño del lienzo, la sutiliza de tu mezcla de los colores, el efecto que la luz crea en el cuadro, tu habilidad para trabajar con las sombras, la perspectiva o la materia... y no que viesen una reproducción plana, reducida y/o de colores distorsionados. Ahora piensa en un director que elige un encuadre, un tipo de sonido, una fotografía concreta para un solo plano de una película, teniendo en cuenta las dimensiones habituales de una sala de cine y las posibilidades técnicas de hoy en día en cuanto al sonido. Imagina esa película luego en un aparato de televisión de 15 pulgadas y con sonido mono: no es la misma película. Y no creas que me refiero solamente al último cine sino incluso a clásicos en blanco y negro. ¿Has visto "Casablanca" en un cine?. Es más impresionante aún...
Salu2.
9 Febrero 2006 | 12:41 AM