Visto que los años pasan y que mi escaso sueldo es incompatible con una jubilación voluntariamente anticipada estoy explorando nuevos medios para poder dedicarme a mi verdadera vocación: vago contemplativo.
Y la primera idea para poderme realizar como individuo y como persona se me ha ocurrido al leer una noticia en un periódico atrasado:
Paul Ahimkonis, un ciudadano estadounidense, ha demandado a "Cimas Bronceadas" para que le pague casi 400.000 € como indemnización a la agresión llevada a cabo contra su persona por la tal "Cimas Bronceadas", precisamente el día en que celebraba su despedida de soltero.
"Saltó, me golpeó en la cabeza con sus senos y perdí el conocimiento. Fue como si hubiera chocado con dos bloques de cemento, las estrellas; Desde entonces no me he recuperado" ha declarado, completamente aterrado, la víctima del ataque pectoral de la bailarina de topless "Cimas Bronceadas" en plena actuación y que le ha dejado lesiones en cabeza y cuello, angustia mental e incapacidad para disfrutar la vida como antes. Una desgracia.
A partir de ahora un servidor se va a apuntar, con el mayor descaro del mundo, a cualquier despedida de soltero que se cruce en su camino. Con un poco de suerte se me estampa la "cima bronceada" de turno y a vivir que son dos días.
... son muchos y han venido para quedarse
Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

Pues a mí que no me den con la cima, prefiero un golpecito con la hondonada (bronceada o no).