Una imagen (o varias) vale más que mil palabras. Hay cosas que resultan casi imposibles de explicar (saber cual es la parte delantera de una croqueta, por ejemplo), pero otras las hacen innecesariamente embrolladas inventándose -en el mejor de los casos- cigüeñas o coles. O cómo dijo el señor calvo del pelo raro “más vale un coño a tiempo que diez avemarias mal rezadas”.

... las artes.

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