CapÃtulo Milésimo sexcentésimo septuagésimo séptimo: "Quiero perder calorÃas como los osos, durmiendo". (Susana P. 52 años, bibliotecaria)
Que las universidades europeas gastan el dinero de los contribuyentes en estudios mucho más importantes, transcendentales y útiles, -sobre todo útiles- que los de las americanas, da buena cuenta el realizado por el investigador de Universidad Federico II en Nápoles, Giuseppe Cirino, quien, en un minucioso y documentado trabajo de varios años, ha determinado la relación directa que existe entre el olor de los huevos podridos y el fomento de la erección de quien los huele. En su estudio encontró que el olor a sulfuro de hidrogeno que desprenden cuando inician su proceso de descomposición, parece fomentar que las neuronas que controlan este proceso liberen pequeñas cantidades de la misma sustancia, lo cual coadyuva a la erección.
Tampoco es nada nuevo, de hecho la pastillita azul (la que nadie toma pero que se vende como churros), se desarrolló gracias a un descubrimiento similar con cierto óxido al comprobar que la liberación de éste en las terminaciones cercanas a los vasos sanguÃneos del pene promovÃa su elevación.
Naturalmente semejante descubrimiento acabará dando lugar a algún que otro carÃsimo fármaco que se venderá por toneladas, pero mientras tanto digo yo que podrÃamos hacer la prueba Y si son con unos de avestruz mejor. Supongo.

Todos los "capÃtulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

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